Emilio Rico
Security Advisor en TRC
La velocidad de respuesta ya no es una ventaja competitiva, es una necesidad
En los últimos años he participado en la gestión y análisis de numerosos incidentes de ciberseguridad, y si hay una conclusión que se repite en la mayoría de ellos es esta: los atacantes siempre juegan con ventaja cuando una organización tarda demasiado en decidir.
El ransomware actual no funciona como hace una década. Hoy hablamos de ataques altamente automatizados, capaces de propagarse por una infraestructura en cuestión de minutos. Mientras tanto, los equipos defensivos suelen enfrentarse a una situación de desconcierto, de indefinición, de no saber muy bien que hay que hacer o que tareas priorizar y que ralentizan la respuesta, precisamente cuando más rapidez se necesita.
Por eso, cuando hablo de gestión de incidentes, insisto en una idea fundamental: las decisiones deben estar tomadas antes de que suceda el incidente.
si tuviera que señalar un elemento imprescindible para mejorar la capacidad de respuesta, yo destacaría los playbooks
Existe la tendencia a pensar que el único problema durante un ataque de ransomware es el cifrado de la información. Sin embargo, mi experiencia me ha demostrado que el nivel de impacto de un incidente, guarda una estrecha relación con la incertidumbre.
Cuando una organización no sabe exactamente qué hacer, quién debe tomar las decisiones o qué acciones deben ejecutarse en cada fase del incidente, aparece la denominada "parálisis por análisis". Mientras los equipos debaten cuál es el siguiente paso, el atacante continúa avanzando.
Los ciberdelincuentes automatizan sus procesos. Nosotros no podemos permitirnos depender de la improvisación.
Uno de los aspectos que más trabajo con las organizaciones es la construcción de mecanismos de respuesta estructurados.
No basta con disponer de políticas o procedimientos generales; es necesario aterrizar esos procedimientos para actuar de forma inmediata.
En TRC defendemos un enfoque basado en la preparación previa y en la ejecución de los planes y playbooks diseñados. Esto significa definir qué acciones deben realizarse, quién es responsable y cuáles son los criterios que activan cada fase de respuesta.
Cuando estos mecanismos están correctamente diseñados, la organización gana: tiempo y confianza.
Pequeñas mejoras que generan grandes resultados
Algo que he podido comprobar en múltiples incidentes es que no siempre son necesarias grandes transformaciones para obtener mejoras significativas.
Por ejemplo, leer informes post-incidente suele ser muy útil. Viendo lo que les ha pasado a otros, me pregunto cómo lo hubiéramos detectado, cómo lo habríamos contenido o qué control nos hubiera ayudado. Y si no tenemos una respuesta clara, entonces es que hay un nuevo punto de mejora en nuestro sistema, ya sea un indicador nuevo que vigilar o una tarea que se podría automatizar.
Cuando hablamos de ransomware, esa ventaja que te permite reducir unos minutos, puede marcar la diferencia entre contener un incidente en una fase temprana o enfrentarse a un impacto operativo y económico de gran magnitud.
Los playbooks como herramienta clave
La respuesta a incidentes exige redactar un buen número de documentos, pero si tuviera que señalar un elemento imprescindible para mejorar la capacidad de respuesta, yo destacaría los playbooks.
Un playbook es mucho más que un documento. Es una guía operativa diseñada para que los equipos actúen de manera coordinada bajo presión, reduciendo la incertidumbre y acelerando la toma de decisiones.
Para que un playbook resulte realmente efectivo, debe abordar varios aspectos:
Un playbook que no se prueba ni se actualiza es solo papel mojado. Un playbook validado y entrenado se convierte en una herramienta estratégica.
Prepararse antes de necesitarlo
La gestión eficaz de una crisis cibernética comienza mucho antes de que se produzca el incidente. Las organizaciones que responden mejor son aquellas que han dedicado tiempo a prepararse, entrenar a sus equipos y validar sus procedimientos.
Mi recomendación es clara: no esperar a que ocurra el ataque para descubrir qué decisiones deben tomarse. La planificación, el entrenamiento y la mejora continua siguen siendo las herramientas más eficaces para afrontar amenazas que evolucionan cada vez más rápido.
Los incidentes no siempre se pueden evitar, pero si se pueden (y se deben) gestionar. Y la manera de hacerlo solo depende de nosotros.
Emilio Rico
Security Advisor de TRC
Emilio Rico Ruiz es coronel de Caballería [R]. diplomado en Informática Militar,con máster en Dirección de Sistemas de Información y Telecomunicaciones y certificado CISM.
Ha ejercido diferentes responsabilidades relacionadas con la ciberseguridad en el Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las comunicaciones (CESTIC) y en el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE). ambas en el Ministerio de Defensa ,siendo el responsable de interconexión del Ministerio con Internet,redes de terceros y redes remotas, servicios de Internet del Ministerio: Navegación,correo,alojamiento de web públicas, dominios,...seguridad perimetral y accesos seguros e interconexión y seguridad del nodo RENEM (UME).
Security Advisor Grupo TRC
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