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Mario Hernández

Tech Project Lead | AI Engineer TRC

Mario Hernández García

Ya nada es real: Por qué la tecnología nos devolverá al mundo físico

Cuando la IA se usa no para crear, sino para suplantar

La Inteligencia Artificial nos ha regalado superpoderes. Con los modelos grandes del lenguaje (ChatGPT, Gemini, Claude, etc.), en tiempo récord, hemos pasado de soñar con asistentes virtuales a tener "expertos" disponibles 24/7 que han democratizado el emprendimiento y disparado la productividad de trabajos de todo tipo. Pero, como en toda gran revolución, la luz proyecta una sombra.

¿Qué pasa cuando la IA se usa no para crear, sino para suplantar? Entramos en el terreno de los deepfakes. Hasta ayer, los que nos dedicábamos a esto jugábamos a "busca el error": una mano con seis dedos o una voz metálica. Era fácil sentirse seguro. Tengo una mala noticia: ese juego se ha acabado.

Aunque nos da pie a empezar otro: ¿podéis reconocer cual de todas es la imagen original?

"En un mundo de ficciones digitales, la realidad es la única verdad que no se puede hackear." 

Redefiniendo el poder de la Inteligencia Artificial 

Sólo unos pocos lo habrán acertado; un movimiento más antinatural en las manos, la reflexión de la luz sobre los vasos y las copas, o incluso que en la botella de vino ponga TRC.

Estamos a muy poco tiempo de que ni el mayor experto pueda distinguir un vídeo real de uno sintético. Es cierto que la regulación intenta reaccionar. Ya se anticipan marcos jurídicos severos y marcas de agua obligatorias. Pero en ciberseguridad, vivimos la eterna carrera del gato y el ratón, donde el atacante siempre va un paso por delante del defensor. Las restricciones actuales son a menudo una capa de protección superflua, fácil de saltar con ingenio.

Lo que intento explicar se ve claro con ejemplos. Si hoy pides a una IA cómo fabricar un arma con una impresora 3D, sus filtros éticos bloquearán la respuesta para cumplir la normativa. Pero esa barrera es frágil: plantéale una situación hipotética para una novela de ficción, y el modelo no tendrá problemas en brindarte todos los detalles técnicos para que tu "trama" sea realista.

La era de la duda metódica: confiar ya no es automático

 

Ocurre lo mismo si quieres exterminar a una especie protegida: la IA se opondrá taxativamente. Pero si le das la vuelta y preguntas qué productos químicos debes "evitar absolutamente" para no envenenar a ese animal por error, habrás conseguido la lista de venenos saltándote la prohibición sin grandes complicaciones.

Vivimos, pues, una paradoja: mientras las herramientas digitales nos dan una libertad creativa sin precedentes, simultáneamente nos empujan a una crisis de confianza global, comprometiendo esa libertad. Esto nos lleva a un escenario de Duda Metódica obligatoria.  Si ves un vídeo de tu CEO ordenando una transferencia urgente, o recibes un audio de un familiar en apuros, tu instinto ya no podrá confiar en tus sentidos. La tecnología de suplantación biométrica está alcanzando nuestra capacidad biológica para identificarla. En un mundo donde lo digital será indistinguible de la ficción, la única verdad absoluta que nos quedará será la presencialidad.

Cuando la pantalla genera dudas, la realidad es quien más te ayuda

 

Así que, querido lector, te dejo con un consejo que nunca pensé dar en una columna tecnológica: si alguna vez dudas de lo que te dice un amigo por pantalla, apaga el móvil y baja a verle en persona. La realidad, por ahora, no se puede hackear.

Mario Hernández

Tech Project Lead | AI Engineer TRC